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La caída_Alejandra Pizarnik_Las aventuras pérdidas_1958

LA CAÍDA Música jamás oída, Amada en antiguas fiestas. ¿Ya nunca volveré a abrazar al que vendrá después del final? Pero esta inocente necesidad de viajar entre plegarias y aullidos. Yo no sé. No sé sino el rostro de cien ojos de piedra que llora junto al silencio y que me espera. Jardín recorrido en lágrimas, habitantes que besé cuando mi muerte aún no había nacido. En el viento sagrado tejían mi destino. 

Poem 997_Emily Dickinson

Crumbling is not an instant's Act A fundamental pause Delapidation's processes Are organized Decays. 'Tis first a Cobweb on the Soul A Cuticle of Dust A Borer in the Axis An Elemental Rust-- Ruin is formal--Devils work Consecutive and slow-- Fail in an instant, no man did Slipping--is Crashe's law.

Antipoema de la felicidad_Alfonsina Storni

¿Quiénes sufren más allá del círculo mágico que dibuja la tierna baba empecinada? ¿Qué leprosos, qué artritis solapada, qué tedio de amor, qué bocas replegadas hacia el rencor y el odio devorantes? ¿Dónde los prolijos vituperios de la vejez, del llanto? El pescado de plata tiene un olor que lo separa para siempre de los atroces alimentos terrestres. La rosa separada de su tallo deja en el aire un color de transfiguración puro y callado. El pabellón de su oreja se hace el dibujo visible de la música.  Y como una luna de verano en el fondo de un valle distante sube una sonrisa hacia sus ojos y sus sienes. Todo lo agrio y verdadero, todas las separaciones y el tiempo enigmático y el olvido, todo espera ausente y detenido en la tiniebla exterior que el éxtasis rechaza. Felicidad, perra abierta y buscadora bestia que nos acostumbra al estropajo demasiado dulce de su lengua. Qué deliciosa sin nombre -más que las uñas de mi madre entre el pelo salvaje de la infancia- en nuestros oídos in...

Piedra de Sol_Octavio Paz

La treizième revient...c’est encor la première;  et c’est toujours la seule-ou c’est le seul moment;  car es-tu reine, ô toi, la première ou dernière?  es-tu roi, toi le seul ou le dernier amant?  Gérard de Nerval, Arthèmis Un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre:                       un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados mana toda la noche profecías, unánime presencia en oleaje, ola tras ola hasta cubrirlo todo, verde soberanía sin ocaso como el deslumbramiento de las alas cuando se abren en mitad del cielo, un caminar entre las espesuras de los días futuros y el aciago fulgor de la desdicha como un ave petrificando el bosque con su canto y las felicidades inminentes entre l...

Los fragmentos de la noche_José Lezama Lima

Cómo aislar los fragmentos de la noche para apretar algo con las manos, como la liebre penetra en su oscuridad separando dos estrellas apoyadas en el brillo de la yerba húmeda. La noche respira en una intocable humedad, no en el centro de la esfera que vuela, y todo lo va uniendo, esquinas o fragmentos, hasta formar el irrompible tejido de la noche, sutil y completo como los dedos unidos que apenas dejan pasar el agua, como un cestillo mágico que nada vacío dentro del río. Yo quería separar mis manos de la noche, pero se oía una gran sonoridad que no se oía, como si todo mi cuerpo cayera sobre una serafina silenciosa en la esquina del templo. La noche era un reloj no para el tiempo sino para la luz, era un pulpo que era una piedra, era una tela como una pizarra llena de ojos. Yo quería rescatar la noche aislando sus fragmentos, que nada sabían de un cuerpo, de una tuba de órgano sino la sustancia que vuela desconociendo los pestañeos de la luz. Quería rescata...

1984_Fragmento_George Orwell

Locura, locura _le decía el corazón-, locura deliberada, gratuita y suicida. De todos los delitos imaginables que pudiera cometer un afiliado al partido, era éste el más difícil de ocultar. 

Sólo la Muerte_Pablo Neruda

IX. Hay cementerios solos, tumbas llenas de huesos sin sonido, el corazón pasando un túnel oscuro, oscuro, oscuro, como un naufragio hacia adentro nos morimos, como ahogarnos en el corazón, como irnos cayendo desde la piel al alma. Hay cadáveres, hay pies de pegajosa losa fría, hay la muerte en los huesos, como un sonido puro como un ladrido sin perro, saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas, creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia. Yo veo solo, a veces, ataúdes a vela, zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas, con panaderos blancos como ángeles, con niñas pensativas casadas con notarios, ataúdes subiendo el río vertical de los muertos, el río morado, hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte, hinchadas por el sonido silencioso de la muerte. A lo sonoro llega la muerte como un zapato sin pie, como un traje sin hombre, llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo, llega a gritar sin boca, ...